Horacio, el locacionista de fábula que sabía donde estaba Memo


Si bien nadie estaba buscando a Memo, mi amigo Horacio, que es un hombre fantástico, siempre supo dónde estaba el verdadero intérprete de “Nobody knows i’m here”. Todo, gracias a la naturaleza de su pega, un trabajo bien gráfico que consiste en visitar, coleccionar y defender sitios con la secreta esperanza de transformarlos en los escenarios donde transcurrirán las mejores historias del cine chileno. Y baia baia que le ha apuntado.


Gonzalo Artal Hahn

Tras decirle que si al director, que acepta la propuesta y, después de desmenuzar el guion, que da un primer esbozo respecto de la visualización de la película, un buen locacionista comienza a buscar en su mente, en la computadora y en vivo -aunque nunca en directo- aquellos escenarios que luego, luego, se convertirán en los sets de grabación.

Al menos algo así imaginamos que hace y seguirá haciendo Horacio Donoso Cabello, el hombrón de 43 años que luego de cursar la básica y la media en Iquique se largó a Santiago a estudiar comunicación audiovisual en el DUOC. Un cartón que lo paseó por rodajes de matrimonios apenas salió de la escuela, uno que otro making off de comerciales y algunas asistencias locas de dirección, hasta hacerlo encajar en Fábula, la productora de cine y televisión más reconocida y premiada del país. Así, sin ponerle ningún polvo de hornear.

“Ese primer acercamiento con el guion y los espacios es súper personal y subjetivo, pues en el fondo, es como uno se figura que son esos lugares que se enuncian en el papel. Es como leer un libro e imaginar los espacios que se describen. Y ahí termina el ejercicio, pero en el caso de las locaciones de cine, esta vez, vas a tener que ir a buscar el escenario. El guion es una potencia, es el inicio del proceso”, sostiene Horacio, quien advierte que, en cierto modo, su trabajo es inverso al campo literario, pues donde termina el acto de leer es donde comienza el de una película.

“Después de hacerse la idea de lo que se busca, conversar con el director o la directora y finalmente comenzar a revisar y visitar diversos lugares, se hace la propuesta de los sitios en los que habitará el relato”, agrega Donoso, quien enfatiza que aquella persona que ostenta el cargo de productor de locaciones es, por lo general, el primer empleado de la empresa en enterarse cómo se va armando el proyecto.

“El locacionista es un tipo que tiene que estar antes, porque tiene que hacer esta búsqueda y encontrar los escenarios de la historia. Y en el fondo eso es una locación, un escenario donde va ocurrir la historia, donde se desenvuelve la trama, que es como un esqueleto en el que después se incorporan los otros componentes del cuerpo visual cinematográfico”, explica, refiriéndose al vestuario, el diseño de arte, la ambientación y el mobiliario a utilizar, entre otros aspectos no menos importantes.

“Y una vez que estás en el rodaje se incorpora la iluminación, los propios actores y toda la puesta en cámara. De ahí en adelante, todo empieza a tomar cuerpo”.



¡Él sabía!

Horacio es, en su justa medida, un responsable directo del éxito del largometraje Nadie sabe que estoy aquí, la ópera prima de Gaspar Antillo. Una de las producciones más vistas en América Latina que, por cierto, está disponible en Netflix.

-¿Cómo llegas a esa cabaña?

“En el tiempo que llevo trabajando en esto he acumulado un montón de archivos, por lo que conozco varias zonas y por supuesto una buena parte del sur de Chile, pues me falta Coyahique. Entonces, dentro de esa propuesta con varias opciones que respondían al criterio de búsqueda, iba la que finalmente se usó, que es una casa que conozco hace más de 10 años”.

-¿Ah sí?

“Sí, porque esta misma casa la ocupamos en la serie Prófugos. Recuerdo que firmamos ahí dos o tres días y se transformó en una casa importante al final de la serie. Y eso pasa. Cuando filmas, por lo general, van quedando archivos y los contactos con esas personas que pasan a ser un activo tuyo, porque en el fondo es un lugar al que puedes recurrir nuevamente si la ocasión lo amerita”.

-¿Estuvo en discusión?

“El primer criterio era una casa aislada, sola, por lo que no era necesario que se viera más civilización, pero después vimos que resultaba y era bueno tener esta cercanía que se ve con el otro lado del lago, de manera que ese aislamiento fuera, incluso, más gráfico. Porque si bien estaba cerca de la vida cotidiana y de un montón de gente, era tarea del propio personaje mantener su aislamiento y su acto de relegamiento. Es decir, era conveniente para la historia. Mal que mal, nadie tenía que saber que estaba ahí”.

-Como jugando a que nadie nos vea.

“Así mismo. Y en definitiva ese pueblo que estaba al frente genera cierta tensión, se hace parte del conflicto, porque lo público es en gran medida otro antagonista de Memo, el personaje interpretado por Jorge García, quien veía amenazado su objetivo de mantenerse escondido en la casa, que pasó a ser el setenta u ochenta por ciento de los escenarios de la película”.

-¿Dónde queda? ¿Ah?

“En Puerto Octay, en las afueras, camino hacia Frutillar, en la cuenca del Llanquihue. Un lugar que no era ajeno, pues lo visito desde que soy niño. Mi viejo vivía muy cerca y recuerdo que justamente era como el pueblo para abastecerse. Comprar abarrotes e irse para la casa”.

-¡¿Usted si sabía dónde estaba?!

“Ahahah. Sí, sabía”.



Árbol y buena sombra

Cuando Braulio -encarnado por Luis Gnecco- se hace añicos la mano, se aprecia una secuencia de un árbol que es abandonado rápidamente por cientos de pájaros. Una toma genial que Donoso confiesa que no estaba para nada guionizada.

“Todas esas capturas son regalos que la misma estadía le ofrenda al director o directora, quien al final tiene el mérito de utilizarlas o no. Imagina que ellos siempre están buscando esas mismas transiciones, ese material de montaje que van recopilando en la medida que van rodando las escenas puntuales y son de diálogo, explicativas o argumentales”.

-Su bandejeo. El nexo preciso.

“Claro, para hacer avanzar la historia se va sumando material que permita ir montando y darle ciertas pausas al ritmo de la historia, ¿cachái? Porque tienen que salir de una unidad dramática, que son las escenas o un conjunto de escenas que te hacen llegar al conflicto y pum, tienen ese material para enlazar y pasar a otras cosas, pero que, si bien, son aisladas y no tienen mayor sentido narrativo por si solas, lo cobran al montarse y terminan haciéndose significativas en el total de la historia”.

-Hay otros elementos geniales, como el vómito colorido.

“Esa es una figura que forma parte de esta veta onírica que va en paralelo con la realidad, porque el tipo entra, en algún momento, en su pasado o en sus fantasmas, sus deseos. O más bien está constantemente yendo volviendo de su pasado al presente. Y vuelta, y ahí tiene esta especie de delirios, fulgores, brillos, fama y luces versus esta cuestión media campesina, costumbrista, donde se empieza a establecer este contagio con su relegamiento”.

-Buena lectura.

“Son capas que se van sumando y que, asociadas entre sí, a la larga, van tomando un sentido. Así como los pájaros hablan de libertad, pues ellos están sueltos y él atrapado, el uso del rojo usado como representación de ese ingreso o apertura al mundo personal, subjetivo, de un pasado que añora y que cree que nunca va a volver a vivir, es como el key, la llave para abrir la puerta. Y que a su vez representa pasión y tal vez la locura, el inconsciente…”.

-¿Se esperaban el revuelo que ha generado?

“Me impresionó mucho. Siempre supimos que estábamos frente a una historia interesante, pero sobrepaso mis expectativas, pues no había visto los cortes iniciales. Es una combinación virtuosa de muchos, sino todos, los elementos que intervienen en un relato cinematográfico. Una conjunción de montaje, música, puesta en cámara y una actuación notable de Jorge García, quien, sin hablar más de una página en toda la película, sostiene al personaje y la película”.

-Cualquier silencio.

“Eh. El tipo, Memo en este caso, no dice nada. Lo único que hace es decir dos o tres palabras y después canta. Y ese es su papel. Pero es bien impresionante cómo lo logra. Ahora, hay un buen trabajo de actuación, pero sin duda, también del director, quien es el que está detrás, haciendo actuar a ese señor. Y la verdad, creo que la historia no necesita mayor diálogo del personaje, el silencio es lo que lo define. Él sabe cantar”.

-Porotón del joven Antillo.

“Todo el rato. El director hace un juego de regular con maestría, entregando y quitando info al espectador, la que está súper bien distribuida. Digamos que no suelta todo. Es como pescar, tira y da. La fotografía ni hablar, es preciosa. Sergio Amstrong es probablemente el mejor director de fotografía de Chile”.

-¿Usted también anda por ahí?

“Ohh, eso nica lo digo yo, pero si me siento parte de un equipo que viene trabajando hace bastantes años donde hay gente invaluable, como Estefanía Larraín, Sergio Armstrong, que es el director de foto, quien trabaja siempre de la mano con el director de producción, que es Eduardo Castro, el productor que ha realizado más películas en los últimos 15 o 20 años. Con él nos conocimos hace catorce años y nunca más paramos de trabajar juntos”.



Relatos fantásticos

Horacio ha sido jefe de locaciones de veintidós largometrajes y series de televisión desde que ingresó a Fábula en el 2010, cuando bajo las órdenes del director Pablo Larraín comenzó a trabajar en “Prófugos I”. La serie armada en Chile para HBO.

Eso sí, a juicio de Donoso la leyenda de la productora que comenzó en el cine con Fuga (2006) y La vida me mata (2007), la marcaría Tony Manero (2008).

“Tony Manero es a mi modo de ver la película que le abre las puertas, más que al éxito, a descubrir el circuito correcto que tiene que recorrer una productora que plantee internacionalizar sus trabajos, porque, por ejemplo, fue la primera que le abrió la puerta a Cannes”.

-¿Y de ahí que sigue?

“Después, independiente de las que estuvieron entremedio, siento que viene Post Morten (2010), que lo lanza a Venecia. Eso lo vi desde fuera, porque yo me integro un año después con Prófugos, que, dicho sea de paso, le abrió las puertas a Fábula como una productora internacional. Llegar a HBO era la plataforma que le faltaba para consolidarse como una productora que empieza a hacer trabajos de gran factura, sin dejar de ver el producto nacional, pero enfocado en la escena internacional”.

-Después viene No.

“Sí. Nominada al Oscar por Mejor Película Extranjera. Y le siguen El Club, ganadora del Oso de Plata por Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Berlín, la también nominada a Mejor Película Extranjera en los Globos de Oro, Neruda, hasta llegar a Una Mujer Fantástica, ganadora del Oso de Plata por Mejor Guion y del Oscar a la mejor Película Extranjera”.



¿De qué estás hablando Willis?

La serie El Presidente y la peli Nadie sabe que estoy aquí es lo último estrenado por la productora que integra Donoso, quien paralelamente ha trabajado junto al director Sebastián Lelio en el largometraje “Navidad” y en los servicios de producción filmados en Chile como The Black Pimpernel del director sueco Ulf Hultberg, El Baile de la Victoria del director español Fernando Trueba, The 33 de Patricia Riggen y Salty del director inglés Simon West.

-¿Es verdad que la película de Jorge García tenía otro nombre?

“Se iba a llamar Matar a Will Willis, que es el personaje del falso cantante, el impostor, pero que no se trataba de matarlo a él por supuesto, sino de, alguna manera, matar su pasado”.

-Quien quiera que cante, el tema pegó con cuática.

“Ha tenido harta resonancia, porque además es directamente relacionada con la canción principal, que es muy oreja. Una pieza notable de Carlos Cabeza que es interpretada por el mismo García”.

-Y sigue arriba.

“Es interesante lo que pasa, porque justamente conversábamos con el director sobre cómo le habría ido a la película en salas, sin pandemia, porque por lo general las películas chilenas duran tres semanas en cartelera y a la cuarta ya no figuran más. Lo que es una muy triste realidad, porque los chilenos ven poco cine chileno”.

-¿Efecto Netflix?

“En las primeras tres semanas la película es top ten en Latinoamérica. De hecho, es la producción más vista en Chile de todo el catálogo de estrenos de esas mismas tres semanas. Y, mi impresión, es que no solo es un efecto que propicia Netflix, porque te lleva un inmenso catálogo a tu casa y no la hace competir con superproducciones en las salas de cine, sino porque la película es buena. Es un buen producto que se defiende por sí sola, porque si bien tiene una dimensión autoral, mucho estilo en el uso del lenguaje, ritmo de montaje, color, música y un largo etcétera que fuera de espantar al espectador, lo ha cautivado. Quizá porque no termina siendo una película intelectual”.

-Igual hay que enganchar.

“Puede ser, pero si bien tiene capas de lectura, no es una película de ensayo intelectual. Es una película que se deja ver por un cabro de 14 años y que se cierra. Tiene un arco dramático claro, cerrado por el personaje. Entonces no es esa película densa, sesuda, que prácticamente termina en lo mismo que empezó y la gente sale pateando piedras diciendo puta la hueá rara. Esta es una película con gran estilo artístico-visual que identifica, emociona y se aplaude”.

-Absolutamente de acuerdo.

“Entonces el cine chileno no solo debe hacer comedia para llenar salas, pues también se puede lograr con películas que emocionan por su relato y estética”.



Iquique de thriller

El caza lugares reconoce que para Prófugos 2 estuvo muy cerca de filmar en los sitios propuestos, donde destacaron Río Seco y Gatico entre otras caletas y zonas abandonadas. Un sueño que nunca se concretó.

“El desierto en sí mismo es un gran escenario. Yo lo amo y lo meto en cada desafío que puedo, pero todavía no me mandan a hacer locaciones a Iquique. Una vez estuve cerca de ir a Pisagua para unas tomas de Neruda, pero el hecho de mover 50 personas para una sola escena siempre termina por dejar como ganador al plan b”.

-¿Puro presupuesto?

“No se justificaba. Bajar a toda esa gente por el cerro con sus equipos era una locura, así que mala suerte para mí no más, porque así como el Iquique old town es bien alucinante, en Tarapacá hay locaciones surrealistas. El camino a Colchane, el Parque Nacional Isluga, los cactus gigantes, son locuras poco explotadas. Además, los contrastes y las coloraciones que varían entre la pampa y la costa, entre el desierto y el mar, iluminando la ciudad… Grande Radio Sol. 91.3 en el dial… En fin, todo aquello, son espectáculos impresionantes que dan un buen marco”.

-Hay harto donde picar entonces.

“Demás. Igual Iquique es destino fijo de publicidad, sobre todo Cavancha, pero para una ficción es complicado porque por lo general la ficción maneja presupuestos más acotados. Y como te decía, sumar 50 viajes, con sus respectivos alimentos y alojamiento es complejo. Ahora, si existieran precios especiales, facilidades, se podrían propiciar conversaciones y beneficios como se hace en otros lados”.

-¿Tales cómo?

“Hay países que han aunado criterios y precios para presentarse como un lugar más amable y amigable, con incentivos tributarios reales como Colombia, país que devuelve el 30% de la inversión efectivamente gastada en el país. El famoso gasto calificado, pues sabes que vas a ese país y parte de lo que metiste tiene un retorno. Ahora, en Chile hay un programa operando, se trata del Programa Piloto de Apoyo a Inversiones Audiovisuales de Alto Impacto, IFI, pero hay que postular en un proceso muy largo, con pocos beneficiados posibles. Es que tiene un tope y no es fácil acceder. Aunque, sin duda, es un buen paso”.

-Oye. ¿Y qué filmarías en Iquique?

“Mmmmmm. Un thriller surfista, jajajjajajaj. Obviamente filmado entre La Punta y El Cañón. Con algunos amigos actuando. Puros Viejos Cracks, jajajaja. ¿O un remake iquiqueño de Lost Boys? Algo que venga a tributar la partida de Joel Schumacher. Ya visualizo varios vampiros y seres mitológicos, jajjaaja. Ya más en serio, también se podría llevar adelante un drama boxeril más actual, con locaciones principales en el puerto y el Iquique antiguo”.


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te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





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