Peyota en la red: Alvaro Delgado se reinventa y ya la revienta

El camino de Alvaro Delgado, quien no mantuvo si vínculo con los Dragones por expresa petición de Jaime Vera, no ha sido nada fácil, pues luego de marcar por Copa Chile y sumar minutos en la Copa Libertadores con el CDI, debió conformarse con jugar en las polvorientas del Cerro Dragón hasta su reinvención en la Tercera B, sitio desde donde saltó a Coquimbo y luego al Audax Italiano, su nueva y cómoda casa. ¿Volver? “Me gustaría, pero yo no voy a rogar”.


Gonzalo Artal Hahn

A diez minutos del final del partido válido por la decimoquinta fecha del Campeonato Nacional de Fútbol Profesional, Audax Italiano hacía de todo para encajarle un gol a O’Higgins, cuadro que defendía el empate para alejarse de Colo Colo y La Serena, los últimos de la tabla.

Hasta que vino el condoro del meta Augusto Batalla, quien perdió el balón al querer apurar el juego y lo volvió a tomar apuradito, generando un tiro libre indirecto que parecía tener como únicos protagonistas a Nicolás Crovetto y Jorge Henríquez. Pero no, el 15 de los audinos se la cedió al 16, quien le pegó como venía y desató el festejo de los dirigidos por Francisco Meneghini.

Golazo de Peyota. Pepón del iquiqueño Alvaro Delgado Sciaraffia, el mismo que después de convertirse en campeón de Chile con el Code y la Sub 17 de Deportes Iquique, de sumar minutos en el primer equipo del CDI, ingresar en las nóminas de la Copa Libertadores de América bajo las órdenes de Christian Díaz y participar en varios ciclos de la Sub 20 que monitoreaba Mario Salas, debió resignarse con jugar en Tercera y en las polvorientas del Cerro Dragón antes de regresar a la Primera B. Ahí se tituló campeón con Coquimbo y retornó a la división de honor, donde ya lleva dos conquistas oficiales.

-¿Jugada preparada?

“Nooo, salió en el momento. Los cabros me conocen y saben que le pego de fuera”.

-¿Chiflaste para pedirla?

“Noo poh, porque no podía hacer tantas señas, sino Ramón Fernández se iba a parar delante mío y mataba toda la posible jugada, así que le hice gestos para que me la dieran cortita y salió. Los rivales pensaron que iban a hacer la jugada entre los que estaban ahí parados, pero cuando la vi le pegué fuerte y se metió”.

-Imagino que no has dejado los chiflidos.

“Noo, lo hago harto todavía, jajajaja”, dice Peyota desde su nuevo hogar en La Florida, donde habló de sus inicios, su mascota, el matrimonio, la amistad con Edson Puch, el rol fundamental de su familia y de Felipe Potencia Díaz en su vida. Y sobre todo, de las ganas que tiene por seguir creciendo en la vida y en el fútbol. Si es de celeste, genial. Sino, será no más.



Veta Vera

El niño que no quería dejar de jugar con ballones y pellotas se inició en el ‘Luis Taboada Chiarella’, el equipo de donde era presidente Sabino Zenteno, quien siempre se preocupó de mantener actualizada a la prensa sobre la liga de los más pequeños.

De ahí, el flacucho que cursaba la básica en la D-89 Eduardo Llanos Nava, fue tentado por el profe Gonzalo Oyarce para jugar por la Universidad Católica de Iquique, hasta que se lo llevaron a reforzar el ya buen equipo del Colegio Deportivo, Code.

Lo subieron una categoría para disputar una Copa Coca Cola, pero no alcanzó a viajar a la final. No importó, al otro año tuvo su revancha y regresó con la copa de los mejores estudiantes de establecimientos educacionales del país.

Se fue a probar al CDI y, antes de cumplir los 17, se tituló campeón de Chile en julio del 2012, luego de hacerle tres a Universidad Católica en el 8-7 global y vencer por 3-1 en partidos de ida y vuelta a la Universidad de Chile.

Un equipo dirigido por Diego Musiano y Eduardo Carrión, quienes tomaron una escuadra que había moldeado Erick Guerrero, donde también figuraban -más o menos ordenados por puesto-: Bryan Cortés; Alan Moreno, Javier Cabezas, Matías Figueroa, Piero Arredondo; Aldo Veliz, Javier Muñoz, Christián Peñaranda, Cesar Alvarado; Piero Paz y Misael Cubillos. Todos, valorados a nivel nacional en las series formativas.

“Sí, el profe Erick nos formó”, advierte Delgado, quien debutó con Fernando Vergara en una Copa Chile ante San Marcos de Arica y marcó su primer gol en el mismo certamen ante Deportes Antofagasta.

Después de esa conquista en el minuto noventa de la fase de grupos del 2014-2015, la única en nombre de la celeste cielo, Peyota fue importante jugando incluso como un lateral derecho con mucha llegada, en buenos momentos de los equipos de Vergara y Vera. Pero sin goles, no hay prensa. Tal vez, lo que más se destacó fue su vistosa habilitación para que el Rengo Díaz castigara una vez más a la UC.

Con Acosta empezó a desaparecer de las citaciones.

-¿Qué pasó con el CDI?

“En un momento me enviaron a jugar a Ñublense y cuando volví me quedaban seis meses de contrato. Ahí fue cuando me dijeron que no era del gusto del técnico”.

-¿Cuál técnico?

“Jaime Vera. O sea, él me hizo jugar, pero me dijo que había mucho plantel y que no me iba a utilizar, así que llegué a un acuerdo económico con el club, me pagaron lo que correspondía al tiempo que me quedaba, pero me quedé sin nada en vista, pues terminé con Iquique y se cerró el libro de pases, así que me fui a jugar a Alto Hospicio”.

-Salto de Primera A a Tercera B. ¿Rabia? ¿Rencor? ¿Pena?

“Ni rabia ni rencor, siempre agradecido. Me dolió sí íí. Y lo dije una vez. Me dolió mucho, porque es el club que amo. Tu sabís y muchos saben que soy hincha de Iquique y que lo único que quería era andar y jugar bien, para de ahí, saltar donde fuera”.

-Y de frentón con canchas de tierra, otra vez.

“Sí. Y quedé afectado por eso. Tanto que me querían, como decían ellos. Y me dejaron ir. Me dolió. Pero nunca hablé mal de la institución ni nada”.

-¿Pensaste en el retiro?

“Jamás. Nooo. Estuve cuatro meses fuera de Iquique y jugué por Villa Magisterio en la Codei. Les agradezco, pero fue terrible. El cambio también me dolió”.

-¿Y cuál fue el detonante para salir por arriba otra vez?

“El aguante y el hecho de comenzar a entrenar con Potencia Díaz. Después de un tiempo me llamaron de Coquimbo, donde jugué todos los partidos y volví a salir campeón. Primero como juvenil y en ese entonces de la B”.

-Buena dupla sacaste con Holgado. Ahí y ahora en Audax.

“Sí, siempre lo molesto con que yo lo saqué goleador, porque ya lo estaba cazando Lucas Simón de Cobreloa”.

-¿Y fue tan así?

“Mentiiiiiraaa. No tengo nada que ver, si el hueón es extraordinario. Hace los goles solo. Yo le tiré el último centro no más”.



Sin llorar, sin rogar

Peyota cuenta que el primer año en los itálicos le costó un poco, principalmente porque no lo citaban tan seguido como hubiese querido, pero que al menos, la travesía no se cortó de golpe y porrazo. “Jugaba, pero estaba ahí como alternativa. La verdad es que no fui tan considerado como ahora. Y lo malo, es que terminaba contrato y el profe Juan José Ribera se había ido, así que mi continuidad estaba en duda”.

-¿Ni un llamado de ningún lado?

“Me llamaron de Iquique y de nuevo me dijeron que Jaime Vera tenía muchos delanteros, pero que me estaban siguiendo y que estaban orgullosos de lo que estaba haciendo”.

-¿Pudiste volver este año?

“Tuve algunas conversaciones, pero no pasó nada. Acá en Audax tampoco había técnico, así que no sabía que iba a pasar. Estaba buscando club”.

-¿Y qué pasó?

“Llegó el profe Melligheni y me pidió de vuelta. Me llamó y me dijo que me quería en el club. Al menos me tiene bien considerado”.

-Te costó arrancar ¿No?

“Sí, es que a principios de año me lesioné. Tuve un micro desgarro en la pierna derecha y estuve casi un mes parado. No estaba a punto físicamente o al menos no estaba igual que mis compañeros, por lo que me perdí como las primeras seis fechas”.

-¡Y después la pandemia!

“Así es. Y más encima, dos semanas antes de jugar, me vuelvo a lesionar la misma pierna. Afortunadamente me recuperé en diez días. Rápido, por lo que el profe me citó altiro”.

-Cualquier bajón este año. Lo digo por lo de tu perro Cooper.

“Sí poh, mi bebé. Cuatro años lo tuve. Lamentablemente sufrió un accidente”.

-Al menos pasas las penas acompañado y con buenos amigos, parece.

“Ah sí. Con mi señora vamos a cumplir un año de casados en diciembre. Y me veo harto con la gente de Iquique. El Brayan pasa más ocupado, así que me junto más con Edson. No todos los días, pero harto”.

-No me diga que andas juntando cartas.

“Noo, yo no le achunto a una. Él juega póker, ajedrez, de todo. Es bueno pa todo, jajajaja. La cagó”.

-¿Seguirás en Audax?

“Me gustaría seguir. Termino contrato en diciembre, así que vamos a ver qué pasa. Igual estoy bien, tranquilo, con hartas ganas y más confianza. El técnico me da la oportunidad y la voy a seguir aprovechando, ojalá, haciendo hartos goles. Aunque no soy tan goleador jajajaja”.

-Acá ibas pa’ diez.

“Es verdad. Jugué mucho tiempo de mediocampista. Ahora soy más delantero, más extremo con llegada y encarando. Y lo importante es que igual están saliendo los goles”.

-¿Y gritarlos de celeste?

“Ah, claro que me gustaría, pero yo no voy a rogar. Si ellos tienen la intención, tienen que preocuparse”.



Power Track

¿Se imagina una escuadra iquiqueña con Cortés, Sotomayor, Moreno, Hidalgo, Contreras, Fernández, los Dávila, Puch, Ramos, Cubillos, Huanca, Vadulli Fuentes, Castillo y el mismo Peyota? Boniiiito. Cuático, exótico, algo descabellado y muy improbable, pero lindo como una tarde con bebestibles y paletas en Playa Brava. Una especie de Atlethic Tarapaqueño que bien podría tener otros créditos que, por diversas razones, no lograron asomar en el profesionalismo.

-¿Qué otro jugador de tu generacion dejó el futbol y debería estar demostrando?

“Ufff. Hay varios. El Piero Paz, Chetón Cabezas, el Dondo Peñaranda y el mismo Piero Arredondo, que hace dos o tres años estuvo de vuelta en el plantel. También el Lukas Fernández, espectacular. Jugadores que se veían y eran extraordinarios. El mismo Chupita (Javier Muñoz), quien está en Colina, jugando en Tercera y que le ha costado, más que nada, por no tener representante. Es que le mete más que ganas en el medio como para estar, al menos, en Primera B”.

-Bien Peyota. ¿Algún agradecimiento especial?

“Aparte de mi familia y mi entorno cercano siempre le agradezco al Potencia Díaz, quien me ayudó y me pescó en un momento súper difícil cuando dejé el CDI. Que una persona se te acerque para ayudarte cuando estaba tirado y no tenía nada, es buenísimo. El me pescó y me puso a trabajar físicamente en esos meses duros convencido de que tenía que volver al profesionalismo. Felipe me ayudó harto y siempre que estoy en entrevistas lo nombro, porque fue fundamental para volver a ser profesional”.



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te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





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