El periódico de ayer


Por Rodrigo Ramos Bañados

El año 2000 me sorprendió en una sala de redacción. La sala estaba en el segundo piso de una vieja casona de calle Baquedano, casi al llegar a J.J. Pérez. En el primer piso estaban las oficias y al fondo la imprenta. La casona estaba pintada de celeste. Y sabemos lo que significa ese color en Iquique. En ese momento el diario El Nortino, donde trabajaba, padecía una enfermedad terminal. Sucumbiría como tal en un par de meses.

Aquel triste final me planteó por primera vez que los diarios en papel tenían los años contados. Hace menos de un mes, La Tercera despidió a alrededor de 200 profesionales de la prensa; entre periodistas, reporteros gráficos y diseñadores. Los diarios de la cadena de medios regionales de El Mercurio cada vez son más delgados, en el amplio sentido de la palabra. La razón más simple y recurrente para explicar la debacle de los medios tradicionales es la inmediatez noticiosa de la redes sociales.

En lo personal, después de El Nortino de Iquique y su apéndice llamada El Mango, desarrollé una carrera de “periodista de diario” por casi 18 años, principalmente en Antofagasta, más un paso final por la Estrella de Valparaíso, donde aprendí de cerros y bares.  

De esas experiencias, lo más entrañable es la sala de redacción. La sala como un espacio de convivencia. En promedio, eran ocho horas al día con las mismas personas. Ahí se generan lazos. Amistades. Amores. Odios. Envidias. Lo más cítricos pelambres. Resacas terribles. Toda la vertiginosa naturaleza humana brotaba en ese lugar.

La sala de redacción del Nortino no fue la excepción.

El Nortino calificaba como un diario experimental. Era el único medio regional que mantenía en provincia el diario La Nación. Una rareza. Lo anterior, lo hacía poseer un grado de independencia.

Un día subí las escaleras y me presenté al editor de ese entonces. El editor era un flaco, peinado a la cachetada, que fumaba como loco. El editor me presentó al director del diario, Reinaldo Berrios. Le conté que me faltaba un ramo en la universidad. Que podía hacer práctica. Al otro día ya estaba reporteando. Adolfo Schweitzer, el editor, me decía que Iquique era el paraíso después de haber trabajado varios años en Santiago. Que Santiago era un mierda. El grupo de periodistas era variado. Todos jóvenes, bordeando los 30 años. La mayoría eran mujeres. Los hombres estaba abocados a seguir la campaña de deportes Iquique, entre otros deportes. En medio de eso, había un suplemento juvenil que destacaba por su contenido y diseño. El grupo de reporteros gráficos que era encabezado por Sergio Dávalos podía experimentar con fotos más artísticas que las clásicas de crónicas. La fotografía de El Nortino era un plus. Era el año 2000 y todavía se revelaba en el mismo diario. Había un encargado de laboratorio.

El redactor estrella de ese periódico era Patricio Riveros Olavarría. El escritor del barrio El Morro, quien se movilizaba en bicicleta. Vivía un gran momento literario con reconocimiento nacional a través de premios. En El Nortino había hallado su espacio natural para las crónicas citadinas llenas de humor e ironía. Pato Riveros era una personaje por donde se le mirara. Lo recuerdo escribiendo en una libreta con su lapicera bic que tenía ensartada una pluma de guajache. 

Con el paso de tiempo, sin duda, El Nortino fue un diario adelantado para una ciudad de provincia. Un lujo. Lo más importante, es que a diferencia de los diarios de las cadenas regionales, no había que pedir permiso a Santiago para meterse en las patas de los caballos con algún tema. Importaba la creatividad desde la redacción, pasando por la fotografía al diseño de Roxana Luzzi. Fueron muchos los méritos de El Nortino, pero lo bueno dicen que dura poco. Quedan las amistades y los recuerdos.

Definitivamente tiempos de café, puchos y cervezas que no volverán. Como cantaba Héctor Lavoe en la sala: “el periódico de ayer”.


¿Le gustó? Comparta.




te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





teteré.cl © 2021
Todos los derechos reservados.