El Soria que necesitamos (Reporteo de Anticipación)

En un ejercicio de reporteo-de-anticipación, cubrimos los descuentos del partido definitorio de Deportes Iquique para volver a la división de honor a finales de la temporada 2021-2022. Aunque lejos de los flashes, la figura clave fue Hugo Soria. Los datos del mediocampista uruguayo son reales, la volá es de Marcelo López Matamala, periodista en Jägermeister.


Marcelo López Matamala

Coquimbo, enero de 2022. Esteban Paredes apunta y mira al cielo en el centro del área. Cierra los ojos por un segundo. Acaba de vencer al Loco Cuerdo, gracias al penal que él mismo se fabricó y reclamó hasta terminar de convencer al árbitro Eduardo Gamboa. Con seguridad, le hubiese gustado volver a lucir para los fotógrafos sus reestrenados visos rubios y el número uno en su espalda, camiseta que asumió para “atraer” el regreso a primera.

Así lo ha hecho en el Sánchez Rumoroso durante toda la temporada. Ahora no tiene tiempo, quedan solo los descuentos y su equipo necesita un gol más, porque el empate favorece a Iquique. Abre los ojos para buscar el balón dentro del arco, pero Soria ya lo tiene y se lo lleva al centro de la cancha.

El sanducero corrió rápido para tomar primero la pelota y ahora camina lento, muy lento. Él nunca cierra los ojos en una cancha, no está para darse esos lujos, nunca los tuvo en su vida ni los hace jugando, menos piensa que podrían fotografiarlo mientras se dedica a algo tan serio como el fútbol. Los goles no son un lujo, pero tampoco son su negocio. No ha sabido para donde correr las doce veces que marcó en quince años de carrera profesional y aún no anota en Chile. Su trabajo es otro. “Recuperar, desbaratar los ataques del rival”, dicen los manuales y comentaristas. No dicen que también debe imponer respeto y defender a sus compañeros. Eso lo entendió desde niño en el barrio y en Paysandú FC, lo aplicó en Rentistas y, un poco antes, lo perfeccionó en Danubio, donde ganó el Torneo de Apertura 2013 y Campeonato Uruguayo 2014. En All Boys de Argentina le sumó lo de hablarle en la oreja réferi, a llamarlo por su nombre desde el saludo inicial hasta que se despide con ceremonia japonesa.

Ahora, con el balón bajo el brazo, camina al lado de Gamboa para que escuche los chillidos de los 314 espectadores permitidos por el Plan Paso a Paso 2.0, que por la Ley Estadio Seguro deben ser, además, solo hinchas locales empadronados. Los jugadores amarillos también se impacientan y le gritan. Le gusta eso de amarillos contra celestes. Tiene claro que no se impone por su 1,73 ni por sus bien distribuidos 76 kilos. Lo suyo es actitud y la mirada dura clavada en el árbitro. Llegando al círculo central, le dice fuerte: “¡Eduardo!”, le indica el oído para que le ponga atención a los insultos que recibe y permite que Beausejour tome la pelota con cierta brusquedad.

Se reinicia el juego. Coquimbo retrocede el balón para su volante de corte, Carmona, y Soria le cae delante de Gamboa. Es un aviso. No lo van a expulsar ahora por segunda vez en su carrera. “Eduardo” se la debe. Segundo reinicio. Se vienen los aurinegros por la izquierda, Iquique aún está desconcertado y el 23 de los Dragones se barre para sacar la pelota al lateral. Parece haber más amarillos, pero Soria lidera la resistencia y enfría el partido hasta que siente que puede empujar el equipo al ataque. Pases cortos a Lorenzetti, largos al Chancho Ramos y el juego se empieza a alejar del arco celeste. El cronómetro avanza. Contra el banderín del córner, el uruguayo aguantaba el balón con el lomo, sus 1,73/76, su carrete y pachorra cuando suena el pitazo final.

Los fotógrafos vuelven con Paredes, que esta vez mira hacia el suelo, agachado, con las manos en las rodillas; algunos encuentran la mirada perdida de Beausejour y unos pocos buscan las lágrimas de Lorenzetti y la carrera eufórica del Flaco Leiva… Después del abrazo grupal con sus compañeros, Soria de dedica a levantar a los rivales. “El próximo año suben seguro, hermano. Esta vez nos tocó a nosotros. Así es el fútbol”.


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te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





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