Idealizar a Iquique


Por Rodrigo Ramos Bañados

El iquiqueño que vive afuera cobija los mejores recuerdos de la ciudad. Su memoria barrió con lo negativo y se quedó con lo mejor. Una amiga, que vive en Estados Unidos, mantiene la imagen del Iquique de finales de los años 90. La última vez que conversamos, me preguntó por ciertos lugares. Por las calles donde caminamos. Bares que ya no están, como el “35 milímetros” o el “Tradición”.

Hace unas semanas, después que las restricciones se relajaran, viajé a Iquique. No lo hacía desde que comenzó la pandemia. Aproveché de fotografiar de la mejor manera los lugares que ella me hizo referencia y pensé en mandarle un Whatsapp.

Mi abuela de 96 años que vive en Antofagasta recuerda cada vez que puede al Iquique de su infancia en calle Riquelme. Los chinos abundaban en su niñez. Un comerciante de apellido Wong, la polémica de un fumadero de opio o la albacora son parte de sus recuerdos. Mi abuela también rememora las extensas idas y vueltas a La Tirana.

Un tío, también iquiqueño que se dedicó al periodismo en Santiago, idealizó tanto a la ciudad que todo lo que huela a Iquique, incluso la harina de pescado, es como perfume francés. Para este tío el club deportivo “Academia”, de calle Riquelme, es más importante que el Colo Colo. Él, es de esos locos por Iquique que leen todos los domingos las columnas de Bernardo Guerrero.

Mi bisabuelo, iquiqueño, que falleció hace más una década en Antofagasta, iba a todas las veladas de deportes entre iquiqueños y antofagastinos. Una vez, en el estadio Sokol le pegaron un puñete por insultar al equipo de básquetbol antofagastino. Y así sucesivamente.

En Valparaíso, por ejemplo, donde trabajé por varios años, me encontré con una bandera celeste del CDI, flameando sobre una pequeña casa en medio del cerro donde yo vivía. Por su camiseta del CDI, entendí que era el vecino. Este hombre de unos 40 años, me respondió que extrañaba demasiado a Iquique.

En portugués, la palabra saudade, hace referencia a este sentimiento estimulado por la distancia temporal o espacial de algo amado, en este caso un lugar, Iquique. Mi saudade por Iquique se me quebró al momento de recorrer sus calles. La cruda realidad me pegó un puñetazo de entrada. No es el Iquique añorado, anhelado ni el de los recuerdos. Este Iquique de pandemia evidencia en cada calle del centro, el drama humano de la inmigración. Y, por el otro lado, la desesperación por consumir lo que sea, lo más rápido posible, hasta que te lo permita el toque de queda.

A mi amiga de Estados Unidos preferí decirle que Iquique, está casi igual como lo dejó. Le escribí por WhatsApp que los inviernos estaban más helados que en los 90, pero no quise interferir su saudade por Iquique.


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te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





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