Nakeye: Desierto Sonoro 5 tendrá “cabeza de cartel” internacional

Juan Cristóbal nos contó acerca de la explosión y el adiós programado de El Mañanero, de los orígenes onomatopéyicos de su chapa de diyei, de lo bacán y trascendental que fue pertenecer a Makiza y de sus peripecias intentando y logrando volver monos a quienes lo han seguido desde Valpo a Montepellier. Eso, sin dejar de pasar y pensar en Iquique y la Reserva Anatiña, el escenario de la primera y -si todo sale como planea- de la próxima versión de un Desierto Sonoro que nuevamente contemplaría la posibilidad de acampar y quedarse a dormir en la enigmática Pampa del Tamarugal.


Gonzalo Artal Hahn

Echarse un mañanero, en voz centroamericana, es meterle fichas al simpatiquísimo y siempre recomendado acto sexual consensuado apenas se abren los ojitos antes del meridiano. Aunque en Chile, además del energético polvete y de referirse a un hueón netamente madrugador, se le vincula con el satanizado ritual de encender, toser y respirar junto a un pito.

“La verdad que este espacio llamado El Mañanero nació, sinceramente, para hacerme una rutina diaria durante la cuarentena. Es que en mi caso, como soy músico o trabajo en el mundo de la cultura, quedé realmente sin hacer ni una hueá. De hecho, ni siquiera podía planear algo concreto”, confiesa Juan Cristóbal Navarrete, conocido como DJ Nakeye, quien el último día del mes de septiembre cumplió cinco meses pinchando discos en la Pieza sin Tiempo. El lugar enchulado en su propio departamento desde donde transmite, por espacio de una hora diaria, de lunes a viernes.

“Entonces, como no podía quedarme sin hacer nada, me armé esta rutina. Y en vez de hacer un programa en la noche, me dije, mejor voy a hacer una huevada donde pueda compartir todos los discos y toda la música que tengo, pero en la mañana: Y nació El Mañanero”.

-Y prendió.

“Sí poh. Primero funcionó para mí, porque para eso tuve que levantarme y ducharme a las nueve para tener todo listo y partir a las 10:00 vía Facebook Live, lo que hizo que me activará mentalmente desde temprano. Porque más allá de si fumai o no, uno queda activo igual”.

-Las marivueltas son las que dejan.

-Ahora, no es que yo me fume un pito todas las mañanas. Yo no soy un activista de la hierba. No es algo que me interese hacer. El Mañanero no es una apología a la marihuana, pero ¿quién no se ha fumado un mañanero? Es lo más democrático. Lo hace todo el mundo”.

-Demás. Y en esa volá llegaron los miércoles de especiales.

“Sííí. Lo que empezó a pasar fue muy divertido, porque también estaba en mis planes compartir mucha música rica que tengo. Música que en el fondo me permite darme un gusto, pero nos damos el gusto todos. Y de inmediato empezaron a aparecer amigos de todos lados que pedían a sus preferidos”.

-Y ahí salieron promos y avisajes varios.

“Claro, lo que pasa es que caleta de amigos empezaron a emprender en otros rubros que no eran los suyos debido a la crisis de la pandemia, por lo que empecé a difundir lo que estaban haciendo para parar la olla. Gente, por ejemplo, que empezó a hacer sushi, sanguches y huertitos para vender. Otros que comenzaron a hacer colaciones y otros amigos que ya lo hacían, por lo que empecé a ayudar. Y en retribución, me empezaron a traer cosas como sanguchitos y brebajes, con lo que se armó una comunidad súper buena”.

-Los Mañanerolovers.

“Jajaja. Algo así. Igual empezaron a ser siempre los mismos. Caras regulares que se reconectaban y conversaban entre ellos. Y fuimos dándole visibilidad a las ollas comunes, conversando dónde se podía ir a dejar alimentos y empezar a encadenar lo que estaba haciendo, por ejemplo, el Danielonko, quien, si bien es súper conocido, muchos no sabían dónde se podía ir a dejar las cosas. Porque la gente igual empezó a cachar que las ayudas del gobierno no llegan hasta dónde tienen o deberían llegar”.

-Ya no era puro jajajeo.

“Claro, lo que cambió la misión. Entonces caché que tenía que empezar a hacer algo más allá de una rutina y lograr divertirme, porque empezó a ponerse como más seria la cosa, así que ya no solo era ordenar un poco los discos la noche anterior, sino que ponerle ojo y prestarle apoyo a estos amigos nuestros que son verdaderos activistas, quienes efectivamente llegan con ayuda hasta donde hace falta. Llegando hasta el último rincón a dejar un platito de comida para quien sea. Si se organizan hasta para dejar alimentados a los perritos. Son secos”.



Fecha de vencimiento

Nakeye apunta como uno de los grandes logros del programa el hecho de no repetir ninguno de los temas en las sesiones de diez a doce vinilos que incorpora. Eso, dependiendo de cuánto meta la cuchara para opinar.

“La gente sabe que yo soy medio puntúo y que siempre tiro por ahí una huevaíta para que haya un remezón ¿Cachai? Es que de repente la gente se olvida. No sé, como que tiene mala memoria. Entonces, hay que recordarles y decirles oye, acuérdense que este huevón fue malo. ¿Por qué vamos a creerle de nuevo? Y un montón de cosas más”.

-Chirolazos que van a llegar hasta el 25 de octubre. Al menos ¿No?

“Sí, el 25 de octubre voy a parar. Eso es seguro. Voy a parar un rato porque se cumple un ciclo y, más encima, me di cuenta que esa hora es justo la mitad de la mañana, entonces igual tengo otras cosas que hacer ahora que se está pensando en cómo vamos a iniciar la reactivación”.

-Terminaría el 23, pues no se puede hacer un especial plebiscito.

“No, ese día si voy a hacer un programa especial, pero destinado solo para motivar a votar por el Apruebo y la Convención Constituyente. Vamos con toda la fe, pues es la primera vez que tenemos la oportunidad de cambiar una constitución tan brígida. Entonces hay que mirar ese día con optimismo y no con pesimismos, porque igual lo que vendrá va a ser pelúo siempre, porque la oligarquía en Chile es brutal. Pero que más da. Intentémoslo”.

-Y de ahí: elegir bien.

“Claro. Hay que cachar bien cuáles van a ser nuestros representantes que vayan a escribir y armar esta nueva carta”.

-Iquique es un terreno complicado. Con dos bandos nacionales y Sorismo.

“Sí poh. O sea, acá el Sorismo hace lo que quiere igual. Tiene full poder. Además que acá igual es raro el tema de izquierdas y derechas, porque está ultra cachado que el PS y el PPD nunca fueron de izquierda, pero si de verdad lo tomamos en serio como un empoderamiento ciudadano, igual podríamos escoger algún representante que genere un verdadero consenso”.

-¿Alguna característica especial?

“La idea es que vaya alguien que de verdad genere una empatía común, donde todos cachemos que nos va a representar. Si no, para qué”.

-El temor latente de ser sorprendidos. Y en esa antipará ¿A quién visualizas?

“Me tincan mucho los antropólogos. Algo por ahí. Gente que cacha la realidad histórica regional de la pampa, la cordillera y todo lo que significa vivir acá, porque igual creo que el tema del regionalismo se va a tocar. Es demasiado obvio que tiene que suceder”.

-¿Y en lo personal? ¿Proyectos? ¿Lollapaluza 2021?

“Bueno, estoy confirmado para el 27, 28 y 29 de noviembre, pero del 2021, así que antes de eso tengo que preocuparme un poco de la música que estoy haciendo para mí, porque en pandemia uno se pone más creativo. Y hay cosas que tienen que salir a la luz, como terminar el disco, las canciones y darle forma al proyecto de Anatiña, donde también esta presente una nueva versión de Desierto Sonoro”.

-¿Se viene la quinta patita?

“Es la idea. El DS es un festival experimental que justamente nace tras repensar acerca de cómo era y sigue siendo posible que la ciudad no tenga un espectáculo con una mirada global, la que difunda las características de lo que se hace en el desierto más árido del mundo. El que además está súper enfocado en el turismo, pues su premisa fundamental es relevar espacios y presentar bajo un formato que mezcla a través de la música electrónica, la música originaria, el ocio, el arte, la reflexión y la diversión, todas aquellas bondades que tiene la macrozona”, explica Navarrete, haciendo referencia a lo plasmado en Playa Brava, el lugar escogido para la versión 2020, así como el Puerto de Iquique (2016), Pisagua (2015) y Anatiña (2014), en plena Reserva Natural de la Pampa del Tamarugal. Su nuevo gran foco de atención y el escenario confirmado de la quinta versión.



Por Luscious y Dizzy

Makiza, grupo que se mantuvo activo en su primera incursión entre 1997 y 2000, regresó a las pistas del freestyle y su lírica hiphopera cuatro años más tarde con Anita Tijoux y Seo2, pero sin Cenzi ni Squat. En su reemplazo, se incorporaron Sonido Ácido y DJ Nayeke, quien participó en la grabación de Casino Royale (2005). El tercer y último álbum antes de la separación definitiva en 2006.

“Hace poco mi amigo Sonido Ácido subió una foto cuando estuve en Makiza y fue un recuerdo bacán de una experiencia muy inesperada. Yo era DJ, me gustaba mucho, lo pasaba bien y me caían lucas, así que todo genial. Pero que te llegue el golpe del profesionalismo. Que una banda así te llame y te diga oye, queremos que seas parte del grupo. Y de un grupo donde cada uno de los integrantes era súper importante dentro de la escena, fue un golpe que me dio mucha seguridad. Y como que me dio harta autoestima”.

-Había su mérito.

“O sea, era como oye, lo estoy haciendo bien. Y dentro de mi estilo propio, porque nunca me piqué a gringo o nunca me piqué a nada. Yo no soy hiphopero ¿cachai? Y me llamaron como Dj de un grupo que si lo hacía, pero yo no era hiphopero de pantalón ancho. Yo era de Iquique, playero y chango”.

-¿Y cómo llegaste a ser Nakeye?

“Ah, eso fue en una borrachera”.

-¿Borrachera de aquellas?

 “Sí. Lo que pasa es que vivía en una joya de casa en Valparaíso, ciudad donde estudiaba en la escuela de arquitectura. Quedaba en Templeman, justo en medio de la Escalera de Colores, entonces tenía un segundo piso muy taquilla donde había un salón grande en el que hacíamos fiestas. Así que siempre estaban los equipos armados, por lo que fue súper fácil aprender”.

-Antes del cañazo. ¿Hubo algún gurú?

“A mí me enseñó un DJ que se llamaba Charquipunk”.

-¿El muralista?

“El mismo que pinta. Antes era DJ y después se puso a pintar, con el tiempo. Bueno, entonces, además de estudiar y tener amigos en la Católica de Valparaíso, donde también había hueones que ponían buena música. Porque si bien no mezclaban del todo bien, la música era bacán y se armaban los medios carretes. Y si la música es buena, va a prender. Y ahí ya no hay cómo apagarlo”.

-Volvamos a la casa y al nombre pueh.

“Ya, esa casa tenía un salón grande donde cabían, no sé, fácil, unas 50 personas. Y ahí los cabros cacharon que le pegaba al asunto y me decían bueeena. Y me motivaban a seguir mezclando en los discman, donde solo podías poner un tema después de otro”.

-¿Pero vo no soy del tiempo de los caset?

“Jajaja, sí, pero igual teníamos un torna pa’l pico y se armaban las fiestas igual. La gente se empezaba a prender caleta cuando tocaba y los cabros en una borrachera me dijeron: oye, estay tocando muy bien, así que te vamos a tener que poner un nombre”.

Formato hueveo.

“Absolutamente. Así que como yo escuchaba caleta un disco que se llama Naked Eye, que era un disco de las Luscious Jackson, unas chicas apadrinadas por los Beastie Boys, me empezaron a decir Naked Eye. Y claro, como escuchaba otro huevón que se llama Dizzy Gillespie, un trompetista de jazz que, cacha la volá, cantaba con onomatopeyas…”

-¡Como te teré! ¡Que en trompetístico sería tub turub!

“Así mismito. Dizzy cantaba bebop y le ponía sus dubadubidibap. Inventaba palabras para que salgan bien en la música, pero que no significaban nada. Entonces los cabros odiosos empezaron Nakedeye Beberupe Yeperequeye y terminó en Nakeye. Y dije ya. Bueno ya”.



Le saut à Montpellier

Antes de recibir el primer telefonazo para tocar en algún club, Nakeye era de los que hacía sus propias fiestas, metiéndole arte a los flyers, arrendando locales y vendiendo las entradas con y sin cover.

“Y ganamos plata. De hecho, así pagábamos el arriendo, quedaba pa’l asado y para comprar pitos. Y funcionó como un año”, comenta el nacido en la Villa Magisterio, quien advierte que los primeros en contactaron fueron los dueños del Café Journal.

“Ellos fueron los primeros que me contactaron para decirme si quería tocar ahí, onda pagado. Eso fue hace caleta de rato, porque el Journal cumplió 21 años. Cacha, así que fui uno de los primeros DJ en tocar ahí y el único que no tocaba música electrónica”.

-Esa onda

“Eh. Tenía una noche especial donde tocaba funk, hip hop, reggae y era bacán. Fue bueno, pagaban y comía bien, que es algo que en muy pocos lugares de Chile pasa: prestarle atención y dar alimentación a los músicos”.

-Buena. ¿Dónde sentiste ese oye, pareque que toco bien hueón oh?

“Ah, tuve buenos momentos en varias fiestas donde dejé la patá, terminando con la gente arriba. Es que, por ejemplo, en Santiago no me faltó ningún lugar destinado para un DJ. Toqué en Subterráneo, la Ex Oz, el Galpón 9, Galpón 7. O  sea, en todos los espacios de Chucre Manzur, Súper Salón, Cine Arte Alameda, toqué arriba en El Amanda, en Recoleta, en Bellavista. Me iba bien”.

-¿Y araund the world?

“Uuuh. Siempre me acuerdo mucho la primera vez que toqué en Montpellier. Era un bar súper chiquitito y llevaba como seis meses en Francia. Todavía no hablaba bien y estaba recién entrando la universidad, así que tenía poca plata, ya que para irme para allá vendí todos los tornamesas. Me fui con lo justo para pagar el avión, la u, el arriendo y se me estaba empezando a acabar la plata, por lo que cada salida era un sufrimiento, pues cada cerveza eran dos euros y medio. Y para mí no dejaban de ser”.

-Comer o chupar, dilema mundial. Veinteañeramente hablando.

“Afortunadamente el loco donde arrendaba me invitó a un bar y siempre pagó las cervezas, por lo que soy un agradecido de esa hueá. Igual el fue el primero en creer en mí. Y era tanta la fe que me dijo que ahí iba a hacer contactos, porque era el bar más antiguo de la ciudad”.

-Y tenía razón.

“Sí, era bien contactado. De hecho, ese día estaban tocando unos arquitectos que eran medios cuicos, bien fifí, así que me puse al lado a mirar todo el rato. Escuchando, era buena la música, pero ellos no mucho. Así que en un momento les pasé mi myspace donde tenía tracks bacanes de Makiza y otras cosas más de Mano de Obra, por lo que me dijeron que me invitaban a tocar el otro finde, pero que no podían pagarme”.

-Igual no más.

“Fiiilo. Ese día llegó harta gente y estaban cansados. No se estaba prendiendo, así que soltaron las perillas y me dieron la oportunidad. En media hora tenía la gente patas arriba. Saltando en las mesas. Pura locura, por lo que el dueño del bar después de decirme y voh quién chucha soy, me preguntó por cuánto podía tocar al otro finde”.

-¿Y la tarifa fue?

“Cien euros le dije. Aceptó y me dijo llega temprano, comemos y así partí. Lo bueno era que había caleta de programadores de otros lugares, por lo que pude tocar harto y terminar sin sobresaltos mis dos master”.

-Ah caray, estaba dando.

“Más o menos. Es que yo quería estudiar Dirección Artística de Proyectos Culturales en una Facultad de Letras de Montpellier, pero pa hacerlo, tenía que tener otro master más, por lo que seguí Investigación de Musicología, que al final me gustó más que el otro al que iba. Lo que pasa es que uno daba herramientas, pero el de musicología era filosofía de la música y reflexiones. Y huevos y gallinas. Ahahah”.



Viento de Frente

Navarrete argumenta por qué le gusta que hoy en día cualquier persona con un computador pueda ser DJ. “Creo que se vuelve a entender la esencia, que en el fondo, es escuchar harta música y saber escogerla y meterla en el orden correcto para que las personas vayan agarrando vuelo y no se den cuenta cuando ya están igual de felices que uno bailado”.

-¿Y es muy compleja esa búsqueda?

“Es una pega bien fina, porque hay DJ’s que pueden mezclar super bien techno, por ejemplo, y llegan a la fiesta donde no está el ambiente para eso. Y por mucho que le metan, no pega, lo que quiere decir que no entendió la pista ni a la gente. Entonces, se supone que igual uno trabaja para eso, para construir un momento dentro de otro momento temporal. Entonces, a veces, es una pega que se mira bien a huevo”.

-Demás.

“Pero sabís, el hecho de estar en la Universidad me hizo valorarlo. Vi varios DJ’s musicólogos, estudiosos de la música y locos que habían compuesto partituras para sinfónicas, entonces empezai a ver que la pega no es tan básica. Y te vas metiendo en investigaciones para reconocer la música de Timbuktu del año cuarenta y ocho, que es igual a la salsa de los setenta. Y quedai loco, porque puedes cachar las migraciones y cómo cierta música de Africa llegó a cierta parte del Caribe, conectando la música tribal”.

-Como la China con el huanito peruano que se escucha en las micros que unen Puno y Juliaca.

“Si poh. Es heavy la hueá. Hay muchas conexiones musicales que es bacán descubrirlas. Es como jugar al memorice y ponerse contento con la neurona aplicá que conecta y hace sinapsis”.

-¿Y Frente Tunupa? ¿Con qué conecta? ¿Para dónde lleva?

“El Frente tiene un origen bastante particular. Lo que pasa es que había un grupo que se llamaba Cholazo Sound System y cuando me fui en una gira iba como promotor del Milko Ceballos, Ukuku y Dj A2, el miso DJ de Hentrenamientoh. Ellos eran una mezcla de hip hop, cumbia y chicha electrónica que estaban sonando bacán. Muy tarapaqueño futurista, que es la idea que me gustaba. Algo no tan pegado con lo ancestral, que lo tenía, pero más tirado para el futuro”.

-Yaaa.

“Ya poh. Y me llevé sus sticker, los discos y le cuento a todo el que me encontré en la gira por qué debían escucharlos. Y todos que buena, están geniales, pegan caleta. Pero cuando vuelvo, se habían peleado. Estaban separados”.

-Buuu.

“Les dije a los muchachos reestructurémoslo y démosle, porque el grupo tiene caleta de proyección, sobre todo el tema del rescate patrimonial que se estaba entendiendo como la riqueza de cada lugar, que es lo que finalmente lo hace particular, exótico y exclusivo. De hecho, para un alemán era como wow, una banda electrónica del desierto más árido del mundo. Debe ser la raja”.

-Rojo a cagar, labio reventado, lleno e chusca y apunao. Pero feliz.

“Jajaja. Apunao hasta el gato. La cosa es que con MC Order y Ukuku hiciéramos un EP como para no perder ese hilo conductor de una música que rescataba sonidos de acá, pero que también lo mezclaba con hueás más pisteras para meterlas en un club. Aunque finalmente salió un disco más profundo, que tenía un contenido, coros muy sencillos pero importantes desde el lado de la identidad. Y nada poh, el disco salió bien. Así que el Frente Tunupa no para y tiene para rato, pues nos siguen invitando”.

-Tiene ese viento de chusca y de salar que gusta. De atardecer abrigao y pal navegao.

“Eso es producto de la Cordilera de Los Andes que tiene ese viento que se tradujo en sonidos de quenas, zampoñas y ocarinas. Instrumentos que encontramos desde Ecuador hasta abajo. Eso también hace que sea música súper integradora, pues se hermana mucho a los pueblos”.



Desierto Sonoro

Las últimas semanas han estado bien movidas para Navarrete, quien asegura que tras su regreso a vivir definitivamente a Iquique se ha dedicado a poner al norte en la escena nacional. Ya sea en solitario, como parte de un grupo o como director del festival Desierto Sonoro. Y, ahora último, hasta como promotor o facilitador de otros artistas locales.

“Primero participé en Corriente, el mercado internacional por la música que se desarrolló en Perú, donde fui considerado como un representante de la delegación chilena que expuso y participó de las conversaciones de asociatividad que luego replicamos de cierta forma en el Imesur, otro encuentro de mercado musical latinoamericano orientado al desarrollo de la industria y la generación de redes”.

-¿Ahí fuiste por Tunupa y Tambobrass?

“Y como representante de Nomadesert y del Desierto Sonoro, por lo que participé en las ruedas de negocios desde ambas veredas. Así que pronto habrá varias novedades conseguidas tras este formato de reuniones que democratizó todo, ya que ahora es mucho más fácil reunirse con las personas. Tomando en consideración que no tenís que viajar, agendar y esperar. Dos clicks y listo, ya estás conectado con cualquier persona por muy importante que sea. La pantallita empareja la cancha”.

-¿En qué sentido?

“En que no voy a tu oficina o tú a la mía. No hay localía. La reunión es en la pantalla y listo. No te bypassea la secretaria ni hay chivas de reuniones fantasmas. Es todo al toque, por lo que solo hay que prepararse y tener las fichas listas. Como siempre”.

-Un Imesur con harto norte ah.

​“Sííí. De los seis showcases de Chile, dos fueron cubiertos por iquiqueños, pues además de Tambobrass estuvo Natalia Norte, lo que es un 33%. Ojalá que lo hayan visto y cachen la importancia que se merece que dos bandas representen al país en un mercado internacional gigante”.

-¿Bandas que se tomarán Anatiña?

“Es muy probable que el Desierto Sonoro lo hagamos el segundo semestre del 2021. Obviamente, teniendo en cuenta todos los cuidados necesarios. Y como verán, esperamos volver a nuestro formato original, que es con acampar y quedarse a dormir en nuestra hermosa Pampa del Tamarugal”.

-Rájese con algo de la parrilla pueh.

“Sobre los artistas programados solo te puedo adelantar que el DS va a golpear de nuevo, pues estamos haciendo las gestiones y trabajando para traer a un gran artista internacional para tener de cabeza de cartel junto a un line up acorde a lo que se está convirtiendo el festival: una vitrina de nuestro hermoso desierto y de la cultura de su gente. No por nada apuntamos a ser, pronto, un festival de interés internacional dentro del mapa de este tipo de eventos artísticos multidisciplinarios”.


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te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





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