Volenski busca replicar modelo colaborativo de salud mental en colegios

El psiquiatra infanto-juvenil Julio Volenski Burgos publicó un libro de 166 páginas en el que recopila una serie de casos clínicos reales que arrojan luces sobre la naturaleza del Déficit Atencional, la peligrosa vaguedad con la que se diagnostica y los lamentables coletazos de su sobremedicación. Un llamado al amor, la educación y la inclusión que está orientado a fomentar la práctica de un inédito modelo colaborativo que instala a los establecimientos educacionales como los centros idóneos para recuperar la identidad, la dignidad y el respeto por las personas.


Gonzalo Artal Hahn

“El déficit atencional suele quitar el aliento a padres y educadores por las dificultades que implica criar y educar a niños que actúan con desatención, inquietud e impulsividad. Esta condición constituye, hoy en día, el principal problema de salud mental infantil, la primera causa de consulta a especialistas en psiquiatría infantil y de la adolescencia y en neuropediatría, además de una de las principales quejas del sistema escolar”, dice Julio Volenski Burgos en el comienzo de su libro de 166 páginas denominado Déficit Atencional: Amar, Educar, Incluir.

Una recopilación de casos clínicos reales redactado con un lenguaje más cercano y sencillo por el psiquiatra infanto-juvenil y director del Instituto Teletón Iquique, quien arroja luces sobre la naturaleza de esta dolencia, la peligrosa vaguedad con la que se diagnostica y los lamentables coletazos de su sobremedicación.

“Lo más relevante de este libro es que recoge una experiencia iniciada hace más de 20 años en la región de Tarapacá, porque abarcaba colegios de Iquique y Alto Hospicio, donde gracias a la articulación de un inédito modelo colaborativo entre colegio, familia y profesionales de la salud mental, se logra romper con el paradigma tradicional que sostenía que el niño con déficit atencional es un enfermo. Y que, por lo tanto, debía ir a un médico y después de extender recetas se espera que vuelva cuando esté sano”.

-Métale pastillas.

“Así es. Y es por eso que este modelo surge como una solución viable y exitosa ante dicho escenario. Y el libro, se transforma en un llamado a tomar distancia de los enfoques exclusivamente biomédicos e insta a padres, educadores y médicos a valorar el imperativo ético de no perder de vista al niño en sí mismo: su desarrollo, sus sentimientos, su mundo”.

-¿Abordándolos de qué manera?

“¿Qué es lo que hicimos nosotros? Bueno, dijimos, si los niños están todos los días en el colegio, donde los profesores, los jefes técnicos, los orientadores y todos lo conocen, entonces por qué el médico se pierde de todo esto y no va al colegio. Allí también está la mamá o algún tutor que va todos los días a buscarlos y a dejarlos. O sea, estaban todos los actores, menos el médico. Así que en este modelo es el médico quien se desplaza al colegio y los atiende, pero no solo. No es que se encierra en una oficina o en un box, sino que lo atiende en conjunto con los profesionales. Siempre con los debidos resguardos y autorizaciones correspondientes”.

-Esa atención ¿Qué clase de info arroja?

“Lo primero, es que el nivel de información que se obtiene es enorme, por lo que se enriquece el diagnóstico a todo nivel. Porque se obtiene un mejor diagnóstico diferencial también, que es saber con qué se confunde el déficit atencional. Porque a lo mejor no es déficit atencional, sino que otra cosa. Además de un mejor diagnóstico de comorbilidad. Es decir, saber qué cuadros están acompañando al déficit atencional, pues en dos tercios de los casos viene acompañado. Por lo tanto, otorga una claridad de temas enorme”.

-Puro beneficio.

“Sí, porque también hay un diagnóstico mucho más precoz y, además, cuando es necesario que el médico venga, haga su diagnóstico y elabore el plan de acción, no hay que esperar cuatro meses que corra la lista de espera para que lo puedan atender. El especialista está ahí mismo y hace el diagnóstico en el momento. Y si es necesario hacer una receta, la hará”.

-Harto beneficio.

“Y hay más. Como el médico sigue yendo, se hace el seguimiento y los controles. No es lo mismo decirle cuatro meses después que se debe ajustar la dosis de un determinado medicamento, porque para este niño la dosis es mayor o menor que la requerida. Lo puede hacer a la semana siguiente, porque el médico va todas las semanas”.

-Se gana tiempo también.

“Y no solo eso. Como trabajamos en conjunto con los profesores, ellos van aprendiendo a diferenciar lo que es una determinada situación y lo que es otra, armándose un esquema de qué es déficit atencional, qué es un trastorno de la conducta y cuándo es un problema por norma de crianza. O, por ejemplo, cuándo es un problema por angustia, cuyos síntomas se parecen mucho, aparentemente, pero en análisis más delicados se pueden conocer todas las diferencias. Y los profesores van a aprendiendo e instalan competencias. Y esa es una frase que me gusta mucho: logramos la instalación de competencias en el colegio”.



Holística y colaborativa

El galeno, quien en el 2003 renunció a su calidad de director del Servicio de Salud de Tarapacá porque no quería dedicarse exclusivamente a la función de jefatura propia de los cargos de confianza. O, dicho de otra manera, se bajó de su puesto para no abandonar la carrera y vocación que lo llevó a dejar Santiago para insertarse en el norte, advierte que el modelo colaborativo tiene su desarrollo en el mundo de habla hispana entre los años ochenta y noventa. Iniciándose en tres lugares bien definidos: Andalucía, España; Río Negro, Argentina e Iquique, Chile.

“Estos son los tres lugares donde se destaca el modelo comunitario de salud mental en general, iniciándose en adultos con la desmanicomización, que partió sacando a los pacientes de los llamados manicomios para insertarlos en la sociedad junto a un montón de elementos muy potentes que dirigía Carlos Madariaga a través del Servicio de Siquiatría del Hospital Ernesto Torres Galdames”, sostuvo Volenski, quien explica que la perspectiva comunitaria sintoniza y conversa muy bien con el modelo comunitario más global.

“Afortunadamente muchas de las personas que trabajaban ahí se adscribieron a ello. Algunos con parte de sus horas contratadas y otros colaborando ad honorem, hasta que en 1999 nos ganamos un proyecto del Fondo Nacional de la Discapacidad, Fonadis, como se llamaba antes de ser Senadis. Con esto en marcha, hacíamos una prevención de discapacidad social y logramos cohesionar un grupo de profesionales contratados por un año, lo que fue un gran espaldarazo”.

-¿Qué fue lo mejor que salió de ahí?

“Recuerdo que intervinimos diez colegios, simultáneamente, en Iquique y Alto Hospicio, donde estaban los mayores índices de vulnerabilidad. Y en ese año, en esos diez colegios, un solo niño fue expulsado por esta razón. O sea, salvo ese caso, no quedó nadie fuera del sistema escolar. Y decir que en diez colegios de elevado nivel de vulnerabilidad no haya habido ni una deserción escolar fue algo impensado. La seremi de educación de la época no podía estar más contenta por el resultado, lo que permitió que se asignaran más recursos. De ahí creyeron más en nosotros”.

-¿Lo que se tradujo en?

“Ahí nace ya la Unidad de Salud Mental y nace el Cosam Infanto Juvenil, donde hicimos este programa con el Ministerio de Salud, quienes nos pidieron que fuera replicado con algunas variantes en otras cinco comunas a nivel nacional. Realizándolo en Punta Arenas, Talcahuano, Santiago Sur Oriente, en Pedro Aguirre Cerda y otro rincón que se me escapa. Todos, con el mismo resultado”.

-¿No pararon más?

“Sí, paramos, porque hubo años en que no lo pudimos desarrollar. El año pasado fue ad honorem, porque lo hice por voluntad propia. Y este año lo hacemos bajo al alero del Cosam Dr. Jorge Seguel Cáceres. Pero como digo, se trata de resultados que son perfectamente replicables. Y como son replicables a través de la capacitación, entonces, qué mejor que este mismo programa esté en un libro con todos los ejemplos y otras bondades que forman parte de una modalidad de acción que cualquiera colega desde su consulta puede aplicar”.

-Tan simple no debe ser.

“Muchos de los conceptos y metodologías que aquí están se pueden introducir en los colegios, por eso no está dirigido al especialista, que sabe lo que tiene que hacer, sino que está dirigido a los padres, profesores y a los no especialistas que deseen contar con algunas herramientas para manejar de forma holística, colaborativa y transdisciplinaria a los niños con problemas de salud mental, porque el déficit atencional es el diagnóstico más común, pero esto es perfectamente aplicable a otros diagnósticos”.



El factor colegio

Volenski especifica que el déficit atencional se expresa fundamentalmente en el colegio, donde cerca del 6,4% de los estudiantes del primer ciclo básico padece este trastorno que hace muy difícil que los niños puedan concentrarse, prestar atención, quedarse quietos y controlar el comportamiento impulsivo.

“El diagnóstico acompaña siempre al niño. A todas partes, porque sigue siendo el mismo niño. No se lo saca como un sombrero, pero decimos que se expresa más en el colegio porque ahí está la necesidad y la exigencia de acatar y estar tranquilos mirando una pizarra. Y eso es lo que más le cuesta”.

-¿Cómo lo están haciendo en tiempos de pandemia? ¿Hubo un paréntesis?

“Noo. El año pasado trabajamos en el Liceo Bicentenario Domingo Santa María y este año estamos en la Escuela Castro Ramos, donde nos pilló la pandemia. Al principio dijimos oh, qué vamos a hacer acá. ¿Esperaremos hasta el 2021? Y no poh. Los niños no pueden esperar, así que adaptamos las sesiones haciéndolo exactamente igual como si fuera presencial, pero en vez de ser una sala física, ahora es virtual. Es decir, nos reunimos de forma remota, hablamos con la mamá, después con el niño, después ella o el papá vuelven a entrar y ahí sacamos conclusiones. O sea, lo mismo”.

-Sin excusas.

“Y, además, de manera gratuita, ya que Meet es gratis. Entonces también estamos innovando con la tecnología y haciendo algo doblemente inédito, porque esto es un programa inédito. No conozco otro programa parecido en lo que respecta a metodología y que, además, haga uso de las tecnologías”.

-¿Fue difícil encontrar otros profesionales con el mismo ímpetu que el suyo?

“No, no fue tan difícil, porque esto se instala dentro del llamado modelo comunitario de salud mental. Que, a todo esto, uno de los grandes precursores a nivel nacional fue el doctor Alberto Minoletti, quien murió hace un par de semanas”.

-Mala. Igual pensaba que no deja de ser loco que justamente la atención haga la diferencia. Fijarse en el niño que precisamente no pesca, que es como la caricatura. ¿No?

“Normalmente es el niño que no pesca la materia, porque puede estar pescando otras cosas. No pesca temas que requieren un esfuerzo mental sostenido. Además, son niños muy inquietos, que se paran, se mueven y no pueden estar tranquilos en sus asientos. Un poco como somos tú y yo, pero más aumentado”.

-Anda la osa. Doc. ¿Qué tan importante es fijarse en esos detalles?

“Muy importante, porque son los que van configurando muchos aspectos relevantes para su avance académico y, también, para la integración social. O sea, un niño que lo invitan a jugar y no espera su turno, que va a un cumpleaños y se pega el tortazo antes que el cumpleañero o rompe la piñata antes del momento pactado, se va a haciendo impopular. Y al siguiente cumple no lo van a invitar más. Y eso va provocando serios problemas en las relaciones sociales, en su autoestima, en el autoconcepto, generando problemas emocionales y se van sobre agregando cosas. Y por eso hablamos tan frecuentemente de la comorbilidad. Es decir, que demás del diagnóstico tiene otros problemas agregados, como problemas de autoestima, problemas emocionales, comportamentales y antisociales”.

-Y a qué nivel escalan estos problemas en una sociedad que suele resolver todos sus problemas con golpes, con violencia. ¿Cómo se trabaja eso?

“Bueno, si nosotros identificamos todas las variables sicológicas o comportamentales, emocionales, neurocognitivas en funciones ejecutivas superiores y trabajamos sobre ellas. ¿Dónde sacamos el tremendo equipo multifuncional para hacer eso? ¿Dónde lo encontramos? Y la respuesta es en el colegio. ¡Ahí están todos! Todos. Solamente que tienen que tener la orientación y la mirada adecuada, porque obviamente están contratados para tener la mirada en el Programa de Integración Escolar, PIE, en el análisis y el acompañamiento pedagógico, pero son profesionales que con una formación inicial de algunas herramientas que conocemos y que forman parte de este enfoque médico van a poder intervenir mejor”.

-Muy bien.

“Ojo, que el médico también aprende mucho de lo que pueda conocer de la parte pedagógica, de lo que el sicólogo del establecimiento esté haciendo. Y en conjunto, vamos todos aprendiendo de este método que no es aplicado en forma universal y, por eso mismo, pretendemos que todo el mundo pueda conocerlo y valorarlo en la medida que pueda y desee aplicarlo”.

-¿Dónde se puede encontrar el libro?

“Está en la librería Punto y Coma del Lider Sur y en línea es posible encontrarlo en ebook, Amazon y en Buscalibre.com, quienes tienen despacho a todo Chile”.

-¿Agradecimientos para?

“Fundamentalmente a los colegios y a la Municipalidad de Iquique, quienes nos han abierto las puertas desde el año pasado para trabajar en el Liceo Bicentenario Domingo Santa María y este año en el Castro Ramos. Así que agradecer al alcalde Mauricio Soria y al equipo docente, las mamás y familiares directos de los niños y a ellos mismos, que nos permiten desarrollar una metodología diferente que se aplica y se logra, en parte, gracias al cumplimiento de tareas de todos los involucrados, pues todos cumplimos tareas para que se vayan dando resultados y permitir que esto ocurra”.


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te teré es una onomatopeya​, una imitación lingüística del sonido con el que comienza Cariñito, el temón de Rosado/Los Hijos del Sol que tras servir de inspiración para alentar a un equipo y crear una revista, mutó hasta convertirse en una web que tiene casi el mismo fin. Es que ahora, además de ofrendar información sobre pelotas, dragones y lo qué sucede en los rincones de Iquique, incorpora sugerencias acerca de quienes podrían ayudarlo a hacer lo que tiene pensado hacer en la capital de la región de Tarapacá.





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